RESUMEN DIÁLOGOS DE PAZ EN COLOMBIA
ACTIVIDAD
1-
Leer la guía
2-
Que han significado los procesos de paz para
la sociedad colombiana?
3-
Con que presidentes y que grupos buscaron
acuerdos de paz?
4-
Escriba las razones porque los procesos de paz
no han prosperado
5-
Plantee estrategias para una paz duradera en
la sociedad colombiana.
LOS
PROCESOS DE PAZ EN COLOMBIA
La importancia de un proceso de paz no
reside solamente en el resultado que se alcanzará al final sino en cómo este se
lleva a cabo y en lo que se aprende durante su transcurso. En cierto sentido,
la paz no es algo que podamos negociar o que debamos alcanzar, sino un estado,
individual o colectivo, que nos permite comprender las experiencias, reparar y
perdonar el daño, alcanzar la convivencia pacífica, ver los conflictos con
otros ojos y, en últimas, crecer juntos como personas y como sociedad. De ahí
la importancia vital de hacer parte activa en el proceso de paz y no delegar la
responsabilidad únicamente a las partes negociadoras, pues la construcción de
la paz es un asunto de la sociedad en su conjunto.
1982 a
1986
El primer intento se dio en el
gobierno de Belisario Betancourt en la Uribe, Meta. En este proceso de diálogo
participaron las FARC-EP, el Ejército Popular de Liberación (EPL), el
Movimiento 19 de Abril (M-19), el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y la
Autodefensa Obrera (ADO) (Verdadabierta.com, 2012). Allí las partes negociaron
al margen de las fuerzas armadas y acordaron un cese bilateral al fuego y la
creación de la Unión Patriótica como partido político para que los
excombatientes y movimientos políticos, sociales y culturales que no se
identificaban con el bipartidismo pudieran desarrollar su plataforma política.
Sin embargo, las fuerzas armadas no apoyaron los diálogos y fue muy difícil
sostener el cese bilateral del fuego debido a la desconfianza y al
incumplimiento, como consecuencia de la discordia y las acusaciones entre las
dos partes. Además, nunca hubo garantías de seguridad para los miembros del
recién constituido partido, quienes en su amplia mayoría fueron asesinados por
fuerzas estatales y paraestatales.
En contraste, en 1985 el M-19 protagoniza con el
Ejército Nacional una de las confrontaciones armadas más dramáticas en la
historia del país: la toma y retoma del Palacio de Justicia, cuyo trágicos
hechos fueron aprovechados, tanto por los sectores radicales de ultra derecha
para criticar los procesos de paz con las guerrillas, deslegitimando sus
demandas políticas y promoviendo de esta manera la salida militar, como por los
grupos guerrilleros, que encontraron en la retoma una expresión de la crudeza
de la Fuerzas Armadas.
Estos años de conversaciones, treguas,
acuerdos y de procesos de paz adelantados con los diferentes grupos
guerrilleros llegaron a su fin hacia la segunda mitad de la década de los
ochentas. Esto se detonó por: los incumplimientos a lo pactado entre las
partes, la falta de garantías para ejercer la oposición, los ataques a la
población civil y el accionar de los grupos paramilitares. Las FARC-EP tuvo una
de las cuotas más sangrientas, pues la Unión Patriótica padeció una
aniquilación en manos los sectores radicales de ultra derecha, aliados con las
élites nacionales y ante la pasividad de la sociedad civil que fue testigo del
asesinato de cerca de 4.000 militantes y simpatizantes de este partido
político. Esto generó en las FARC una profunda desconfianza hacia el
establecimiento, acompañada de una radicalización en el plano militar
FAVORABLE
El gobierno reconoció a las FARC-EP y a otras fuerzas guerrilleras
como actores políticos.
Se entendió que Colombia requería un proceso de apertura
democrática.
Creación de la Unión Patriótica como representación legal de los
intereses políticos de las FARC y participación política en la disputa
democrática por el poder.
DESFAVORABLE
No hubo un proyecto definido, ni cronogramas o fechas límite.
Poca o escasa difusión y apropiación social de los acuerdos.
Demasiados actores sociales
Genocidio de la unión Patriótica, desprotección del Estado y
radicalización de las FARC.
1991 a 1992
El segundo intento se da en 1991 durante el
gobierno de César Gaviria, en Caracas (Venezuela), y luego en Tlaxcala
(México), en 1992, esta vez sin cese de operaciones militares. En 1991, al
convocarse la Asamblea Nacional Constituyente, hubo pactos de paz definitivos
con el EPL, el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y el Movimiento
Armado Quintín Lame (MAQL) (Villarraga, 2011). No obstante, los diálogos se
rompieron debido a secuestros y acciones militares realizadas por el ELN y el
EPL, lo cual fue considerado como inaceptable por parte del Gobierno, luego de
la presión de los medios de comunicación.
FAVORABLE
-La negociación hizo que en un principio la participación de
externos o la opinión pública fuera muy limitada- tanto así que se esperaba que
el trámite de las reformas se produjera vía reforma política en el Congreso-
sin embargo, las condiciones obligaron a que en segunda fase, la ciudadanía
movilizara su apoyo al proceso por medio de la aprobación de la convocatoria de
la Asamblea Nacional Constituyente.
-Fue el primer proceso de paz que tuvo como desenlace la desmovilización
y dejación de armas de manera voluntaria por parte de la guerrilla, entendida
no como una rendición, sino como un cambio en su proyecto político.
-Se abrieron nuevos espacios de participación democrática que se
consumaron en la Constitución Política de 1991
-La mayoría de sus dirigentes paso
hacia la actividad política. La Alianza democrática no se consolidó como fuerza
política pero sus militantes tienen una importancia significativa en la vida
pública del país (Gustavo Petro, Antonio Navarro, Vera Grave, entre otros)
DESFAVORABLE
-El proceso de paz con M19 contribuyó al fin de la guerra, debido
a que no hubo la posibilidad de consolidar una política de paz que permitiera
integrar otras guerrillas al proceso
–El Estado colombiano no
ofreció las garantías necesarias para la protección de los desmovilizados. El
homicidio de Carlos Pizarro dejó en evidencia los riesgos que tenían que asumir
los ex combatientes
El Movimiento Armado Quintín Lame-MAQL fue una
guerrilla indigenista originada en el Cauca que aparece públicamente el 5 de
enero de 1985 con la toma de la población de Santander de Quilichao. Surge de
la mano de distintas organizaciones indígenas que tenían como propósito la
recuperación de tierras usurpadas por las clases dirigentes con la anuencia de
las autoridades y como forma de autodefensa ante las agresiones, tanto de la
Fuerza Pública como de las organizaciones insurgentes a la población indígena
Finalmente, Partido Revolucionario de los
Trabajadores (PRT) nació en 1982 a partir de una facción
marxista-leninista del Partido Comunista, sus raíces se remontan a la gama de
diversos movimientos de orientación maoísta en torno al Partido Comunista de
Colombia – Marxista Leninista (PCC-ML), que formaron parte de la nueva
izquierda latinoamericana, caracterizada por su crítica a los comunistas tradicionales
(partidos y grupos armados).
. La mejor expresión de este principio fue una
estricta política de abstención en cualquier tipo de elecciones. La
desmovilización de los miembros del PRT dio como resultado que se convirtiera
en un partido y así pudo participar en la Asamblea Constituyente de 1991 e
incluso algunos de sus militantes se integraron a la Alianza Democrática M-19.
FAVORABLE
-Participación política
-Garantías jurídicas
-Reintegración social
-Participación Política en la Constituyente de 1991
-Reconocimiento de la identidad indígena de MAQL y visibilización
de los indígenas el aporte a la perspectiva multicultural de la Constitución de
1991
-Condiciones de reinserción
DESFAVORABLE
Afectación de los territorios y de la población, problemática
humanitaria
-No cumplimiento del programa con las víctimas.
-Asesinato de ex combatientes
-Cooptación de ex combatientes por otros grupos ilegales.
-Los MAQL. Los indígenas siguen siendo minoría vulnerable
1998 a 2002
El tercer intento fue entre el gobierno de
Andrés Pastrana y las FARC-EP, en San Vicente del Caguán, Caquetá. Allí se
decidió despejar un territorio para que se pudieran realizar las negociaciones
con total tranquilidad. A pesar de esto, nunca hubo la suficiente confianza
entre las partes y aunque el enfrentamiento militar había terminado en esa
zona, en el resto del país el conflicto se escalaba debido al incremento de las
acciones paramilitares y a los combates entre el ejército y la guerrilla. Todas
estas dinámicas afectaron la negociación y terminaron por romperla.
2001
a 2006
Bajo las
AUC se produce la mayor expansión paramilitar en la historia del país. Entre
1997 y 2001 diversos bloques llegaron a tener presencia activa en 223
municipios en el territorio nacional. El paramilitarismo tiene su mayor
crecimiento militar, aumenta su influencia sobre los poderes políticos locales
y regionales y hace efectivo el control territorial mediante la intimidación, la
muerte y el destierro de la población civil. Algunas de las masacres más
recordadas cometidas por este grupo fueron la de Mapiripán en Meta, El Aro en
el norte de Antioquia, La Gabarra en Norte de Santander, El Salado en Bolívar,
y Chengue en el departamento de Sucre.
Uno de los
hechos más recordados en este proceso de establecimiento de alianzas entre
políticos y paramilitares, que posteriormente se conocería como parapolítica,
ocurrió el 23 de julio de 2001, cuando Salvatore Mancuso y otros importantes
jefes paramilitares se reúnen con prestantes políticos entre los que se
encontraban senadores, representantes a la cámara, gobernadores, alcaldes y
concejales, con quienes firman el pacto de Ralito para “refundar la patria”
(López, 2010).
El proceso
de desmovilización, desarme y reinserción de las AUC se dio durante el primer
gobierno de Álvaro Uribe Vélez, entre 2003 y 2006. Varios jefes paramilitares
han señalado en versiones libres que tras el triunfo del presidente Uribe y la
puesta en marcha de la polémica política de Seguridad Democrática, su lucha
dejó de tener razón de ser y era válido dejar a un lado las armas. Por esta
razón más que un proceso de paz, las negociaciones con las AUC son un proceso
de amnistía y sometimiento a la justicia de estos grupos para estatales
(Revista Semana, 2004).
La agenda
de este proceso giró alrededor del proceso de desmovilización, pues no hubo
planteamientos respecto a reformas del Estado o determinadas políticas públicas.
Ello se observa en el marco jurídico que se estableció para la negociación, la
recordada Ley 975 de 2005 más conocida como ley de Justicia y Paz. Tras fuertes
debates entre el gobierno, la oposición parlamentaria y organizaciones
defensoras de derechos humanos, la ley fue aprobada con un par de artículos
sobre jubileo y otorgamiento de estatus político a las paramilitares, situación
que fue blanco de fuertes críticas. Además, en la ley se aceptaba la simple
declaración de versiones libres como un medio para acceder a beneficios
jurídicos, lo cual fue duramente criticado por organizaciones de víctimas que
denunciaban la no obligatoriedad de la confesión de los crimines y delitos para
acceder a los beneficios jurídicos.
Como
garante de este proceso estuvo la Organización de Estados Americanos (OEA), la
cual el 19 de febrero de 2004 firmó un acuerdo con el gobierno para acompañar y
verificar el cumplimiento de lo acordado por parte de las AUC. Este
acompañamiento fue duramente cuestionado por sectores de la sociedad civil que
señalaron la falta de rigurosidad y capacidad de sanción de la organización
internacional para denunciar los incumplimientos de los bloques paramilitares
2012
El Gobierno de Juan Manuel Santos se
sentó a la Mesa de Conversaciones con las FARC-EP con “la decisión mutua de
poner fin al conflicto como condición esencial para la construcción de la paz
estable y duradera” Si bien estas negociaciones son el cuarto intento entre las
FARC–EP y los gobiernos colombianos para terminar el conflicto armado, las tres
oportunidades anteriores dejaron experiencias y lecciones que pueden explicar
por qué actualmente las condiciones son diferentes
El proceso no contempló despejes de
territorio. Como parte de la actual negociación se estableció una metodología
clara con una estructura de tres etapas (una fase Exploratoria que culminó en
agosto de 2012 con la firma del Acuerdo general para la terminación del
conflicto armado, una fase de Fin del conflicto que culminará con la firma del
Acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz
estable y duradera, y que dará inicio a la tercera fase: la Construcción de
paz).
Las conversaciones se llevan a cabo fuera de
Colombia (en La Habana, Cuba), siguen el principio de que “nada está acordado
hasta que todo esté acordado”, y su duración no es ilimitada sino que está
sujeta a la revisión de los avances cada cierto tiempo.
Esta vez se definió un rol más claro
de la comunidad internacional en el proceso de paz y una ruta de participación
de la sociedad civil colombiana. 19 Guía para Cuidadores de la Paz Además,
ambas partes definieron una agenda sobre puntos concretos
1. Política de desarrollo agrario
integral
2. Participación política
3. Fin del conflicto
4. Solución al problema de las drogas ilícitas
5. Víctimas
6. Implementación, verificación y refrendación
"Punto 1. Contiene el acuerdo “Reforma Rural
Integral”, que contribuirá a la transformación estructural del campo, cerrando
las brechas entre el campo y la ciudad y creando condiciones de bienestar y
buen vivir para la población rural. La “Reforma Rural Integral” debe integrar
las regiones, contribuir a erradicar la pobreza, promover la igualdad y
asegurar el pleno disfrute de los derechos de la ciudadanía.
Punto
2. Contiene el acuerdo “Participación política: Apertura
democrática para construir la paz”. La construcción y consolidación de la paz,
en el marco del fin del conflicto, requiere de una ampliación democrática que
permita que surjan nuevas fuerzas en el escenario político para enriquecer el
debate y la deliberación alrededor de los grandes problemas nacionales y, de
esa manera, fortalecer el pluralismo y por tanto la representación de las
diferentes visiones e intereses de la sociedad, con las debidas garantías para
la participación y la inclusión política.
En especial, la implementación del
Acuerdo Final contribuirá a la ampliación y profundización de la democracia en
cuanto implicará la dejación de las armas y la proscripción de la violencia
como método de acción política para todas y todos los colombianos a fin de
transitar a un escenario en el que impere la democracia, con garantías plenas
para quienes participen en política, y de esa manera abrirá nuevos espacios
para la participación.
Punto
3. contiene el acuerdo “Cese al Fuego y de Hostilidades
Bilateral y Definitivo y la Dejación de las Armas”, que tiene como objetivo la
terminación definitiva de las acciones ofensivas entre la Fuerza Pública y las
FARC-EP, y en general de las hostilidades y cualquier acción prevista en las
reglas que rigen el Cese, incluyendo la afectación a la población, y de esa
manera crear las condiciones para el inicio de la implementación del Acuerdo
Final y la dejación de las armas y preparar la institucionalidad y al país para
la reincorporación de las FARC-EP a la vida civil.
Contiene también el acuerdo
“Reincorporación de las FARC-EP a la vida civil –en lo económico, lo social y
lo político- de acuerdo con sus intereses”. Sentar las bases para la
construcción de una paz estable y duradera requiere de la reincorporación
efectiva de las FARC-EP a la vida social, económica y política del país. La
reincorporación ratifica el compromiso de las FARC-EP de cerrar el capítulo del
conflicto interno, convertirse en actor válido dentro de la democracia y
contribuir decididamente a la consolidación de la convivencia pacífica, a la no
repetición y a transformar las condiciones que han facilitado la persistencia
de la violencia en el territorio.
Este punto 3 también incluye el
acuerdo sobre “Garantías de seguridad y lucha contra las organizaciones
criminales responsables de homicidios y masacres o que atentan contra
defensores y defensoras de derechos humanos, movimientos sociales o movimientos
políticos, incluyendo las organizaciones criminales que hayan sido denominadas
como sucesoras del paramilitarismo y sus redes de apoyo, y la persecución de
las conductas criminales que amenacen la implementación de los acuerdos y la
construcción de la paz”. Para cumplir con este fin, el acuerdo incluye medidas
como el Pacto Político Nacional; la Comisión Nacional de Garantías de
Seguridad; la Unidad Especial de Investigación; el Cuerpo Élite en la Policía
Nacional; el Sistema Integral de Seguridad para el Ejercicio de la Política; el
Programa Integral de Seguridad y Protección para las Comunidades y
Organizaciones en los Territorios; y las Medidas de Prevención y Lucha contra
la Corrupción.
Punto
4. Contiene el acuerdo “Solución al Problema de las Drogas
Ilícitas”. Para construir la paz es necesario encontrar una solución definitiva
al problema de las drogas ilícitas, incluyendo los cultivos de uso ilícito y la
producción y comercialización de drogas ilícitas. Para lo cual se promueve una
nueva visión que dé un tratamiento distinto y diferenciado al fenómeno del
consumo, al problema de los cultivos de uso ilícito, y a la criminalidad
organizada asociada al narcotráfico, asegurando un enfoque general de derechos
humanos y salud pública, diferenciado y de género.
Punto
5. Contiene el acuerdo “Víctimas”. Desde el Encuentro
Exploratorio de 2012, acordamos que el resarcimiento de las víctimas debería
estar en el centro de cualquier acuerdo. El acuerdo crea el Sistema Integral de
Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, que contribuye a la lucha contra
la impunidad combinando mecanismos judiciales que permiten la investigación y
sanción de las graves violaciones a los derechos humanos y las graves
infracciones al Derecho Internacional Humanitario, con mecanismos
extrajudiciales complementarios que contribuyan al esclarecimiento de la verdad
de lo ocurrido, la búsqueda de los seres queridos desaparecidos y la reparación
del daño causado a personas, a colectivos y a territorios enteros.
El Sistema Integral está compuesto por
la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No
Repetición; la Unidad Especial para la Búsqueda de Personas dadas por
desaparecidas en el contexto y en razón del conflicto armado; la Jurisdicción
Especial para la Paz; las Medidas de reparación integral para la construcción
de la paz; y las Garantías de No Repetición.
Punto
6. Contiene el acuerdo "Mecanismos de implementación y
verificación” en el que se crea una “Comisión de implementación, seguimiento y
verificación del Acuerdo Final de Paz y de resolución de diferencias”,
integrada por representantes del Gobierno Nacional y de las FARC-EP con el fin,
entre otros, de hacer seguimiento a los componentes del Acuerdo y verificar su
cumplimiento, servir de instancia para la resolución de diferencias, y el
impulso y seguimiento a la implementación legislativa.
Adicionalmente crea un mecanismo de
acompañamiento para que la comunidad internacional contribuya de distintas
maneras a garantizar la implementación del Acuerdo Final y en materia de
verificación se pone en marcha un modelo con un componente internacional
integrado por los países que durante el proceso han tenido el papel de garantes
y acompañantes y dos vocerías internacionales, todo ello soportado en la
capacidad técnica del Proyecto del Instituto Kroc de Estudios Internacionales
de Paz de la Universidad de Notre Dame de los Estados Unidos".
Páginas consultadas
http://biblioteca.clacso.edu.ar/Colombia/cinep/20161025044636/Guia_para_cuidadores_de_la_paz.pdf
https://pares.com.co/2019/01/04/procesos-de-paz-en-colombia/
https://es.wikipedia.org/wiki/Acuerdos_de_paz_entre_el_gobierno_de_Juan_Manuel_Santos_y_las_FARC
Páginas consultadas
http://biblioteca.clacso.edu.ar/Colombia/cinep/20161025044636/Guia_para_cuidadores_de_la_paz.pdf
https://pares.com.co/2019/01/04/procesos-de-paz-en-colombia/
https://es.wikipedia.org/wiki/Acuerdos_de_paz_entre_el_gobierno_de_Juan_Manuel_Santos_y_las_FARC
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